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Lunes a Viernes 09:00 a 17:00 hrs.
Sábado y domingo 10:30 a 17:30 hrs.

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Entradas

Entrada general: $1500
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Contamos con espacios accesibles para personas usuarias de sillas de ruedas y recorridos sensoriales. Además de programas educativos para diferentes públicos.

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Matilde Pérez: Maestra del arte en movimiento

Precursora en Chile y en América Latina del arte cinético, Matilde Pérez fue una artista audaz y transgresora. Sus obras transmiten su incansable experimentación con las posibilidades de la creación de movimiento virtual a través de la ilusión óptica. «Mi mente exige búsquedas”, solía repetir en sus entrevistas.

 

Matilde nació en Santiago el 7 de diciembre de 1916. Desde muy joven, comenzó su búsqueda que la llevó a interesarse en el arte, y a rodearse de personas que pudieran aportar algo en su vida. “Yo no tuve mamá y mi papá se casó cuando yo tenía 5 años. Ahí tuve madrastra, y esa señora era común y corriente, sin ninguna cultura especial. No recibí nada de ahí, nada. Me lo busqué yo solita”.

 

Estudió en la Escuela de Bellas Artes de la Universidad de Chile y, aunque se inició como pintora, descubrió luego las claves que la convirtieron en la principal exponente del arte cinético en nuestro país.

 

En 1960 obtuvo una beca para ir a París. Ahí tomó contacto con Víctor Vasarely y el Group de Recherches d’ Art Visuel, entre ellos el argentino Julio Le Parc, encuentros que le abrieron la puerta al mundo cinético, del que nunca más se alejó. Vasarely se interesó en sus propuestas, la invitó a quedarse más tiempo en Francia y le entregó una serie de documentos, que le permitieron estudiar y entender el planteamiento del arte óptico.

 

Matilde se caracterizó por trabajar sola, algunos dicen que “en aislamiento”. Como profesora era exigente: sus clases eran intensas y su metodología muy detallista. Como ella misma, siempre atenta a “lo que no se repite”. No se conformaba con lo tradicional, sus inquietudes artísticas la llevaron a indagar profundamente en la abstracción geométrica y el uso del color.

 

Fundadora de los movimientos Grupo de los Cinco y Grupo Rectángulo, la artista recibió muchos premios en Chile y el extranjero, como la Medalla de Plata de la Biennale Mondiale de Métiers d’Arts de Lyon (1979), el Premio Altazor de las Artes Nacionales (2004), el Premio Artes visuales del Consejo Nacional de la Cultura y las Artes de Chile (2006). Sin embargo y pese a su gran legado,  murió a los 97 años sin recibir el Premio Nacional de Artes Pláticas.

 

En Museo Artequin Viña del Mar se puede conocer una reproducción de su obra “Construcción en madera n° 20” que hizo a partir de bloques verticales de madera pintada, los cuales ordenó, desplazó y pegó, logrando un atractivo efecto de volumen, movimiento y tridimensionalidad.

 

Lee la columna publicada en La Estrella de Valparaíso: https://bit.ly/2TBFB62